Documento de situación Nacional y Partidaria
Nos encontramos atravesando uno de los momentos más trascendentales en la vida de nuestro centenario partidario. Estamos en un momento en el que debemos asumir la responsabilidad de construir y consolidar una alternativa al actual modelo de gestión y acumulación kirchnerista.
Hay algo que debe quedar firmemente establecido y es que la Unión Cívica Radical es y seguirá siendo un partido de oposición al kirchnerismo. Un partido de oposición porque nuestra base ideológica se asienta en la defensa y el respeto por el funcionamiento de las instituciones, el respeto por el disenso, la aceptación de las diferencias, encontramos en el otro un adversario y no un enemigo político, valores claramente diferentes a los principios instaurados por este gobierno nacional.
La persecución volvió a instalarse en la agenda del “gobierno Nacional y popular”, la compra sistemática de medios de comunicación para acallar a las voces disidentes ya se transformó en una política de estado. La censura a periodistas “opositores”, como antes Pepe Eliaschev y recientemente el prestigioso Dr. Nelson Castro, por nombrar solo dos casos resonantes, y la eliminación del canal de los argentinos de toda referencia a las noticias que tenían como protagonista al vicepresidente de la Nación y a miembros de la oposición, no se tomaron vacaciones.
Las utilizaciones de los recursos del Estado para viajes y actos partidarios y la negación de dichos recursos para las prácticas institucionales demuestran que nada tiene este gobierno de republicano y federal.
La implementación de paquetes económicos para enfrentar la crisis mundial, el canje de electrodomésticos, el Plan Nacional para la adquisición de autos 0 km, Plan Canje de Bicicletas, etc., parecen salidas de algún “pintoresco” personaje de García Márquez más que una estrategia real de un presidente que pretende paliar las consecuencias de la situación económica. Procurando generar una idea de soluciones en los argentinos, sin atacar los problemas de fondo. La desocupación, la criminalización de la pobreza, la desigualdad y desafiliación social siguen siendo una deuda pendiente del matrimonio presidencial.
A tan sólo un año del gobierno de Cristina Fernández y 5 de gobierno Kirchnerista, es posible afirmar que aún son numerosas las cuentas pendientes en materia social, la brecha entre los más ricos y los más pobres continúa ampliándose, y el discurso oficial no se condice con las acciones que impulsa este gobierno, que poco tienen que ver con un gobierno nacional y popular.
El conflicto del gobierno con el sector agropecuario, más allá de sus implicancias económicas para el sector en particular y para la economía en su conjunto, permite analizar la concepción que tiene este gobierno por aquellos que no son obsecuentes con su proyecto. Intolerancia, autoritarismo, soberbia, descalificación son algunas de las características principales del ejecutivo nacional en el tratamiento de este y otros temas.
Dicha situación, no sólo ha permitido que un sector importante de la sociedad volviera a manifestarse por lo que considera injusto, entendiendo que la participación es la única manera de cambiar las cosas; sino que también y fundamentalmente ha vuelto a revalorizarse el papel central que cumplen los partidos políticos en el funcionamiento de las instituciones de la democracia.
En este punto, es central rescatar la posición que ha llevado nuestro partido en todo este proceso. Sin duda, este conflicto permitió a la Unión Cívica Radical recuperar un espacio perdido en la opinión pública, el radicalismo se ha instalado nuevamente como una fuerza política que genera opinión y que es capaz de ponerse al frente de los reclamos de la sociedad.
Asimismo, se vuelve necesario que la Unión Cívica Radical articule con organizaciones de la sociedad civil, no es sólo una cuestión de partidos, es también necesario la participación de asociaciones vecinales, empresarias, sindicales y educativas para lograr una construcción que permita fortalecer las instituciones de la democracia y, fundamentalmente, posicionar a nuestro partido como un espacio abierto, democrático y comprometido con la realidad social.
Es necesario crear una mesa de trabajo con otras organizaciones sociales y políticas, que se encuentren dentro del campo progresista a los fines de elaborar programas en común para llevar adelante.
Por ello, es necesario que nosotros los jóvenes alertemos sobre la importancia y trascendencia de este momento para nuestro partido y la política en su conjunto. Cargamos con la experiencia de haber sido los impulsores de una alianza que fracasó y nos ha llevado a perder legitimidad en toda la sociedad. Es necesario que la actual construcción de acuerdos con demás sectores no tenga como eje central ganar mayores espacios de poder en los espacios legislativos, sino que se torna primordial arribar a consensos sobre lo que creemos que son los desafíos centrales de la Nación y las estrategias adecuadas para llevarlos a cabo.
Por eso, como jóvenes militantes de Franja Morada y la Unión Cívica Radical que reivindicamos la participación y el compromiso militante en los partidos políticos, porque creemos que son la institución central de nuestra democracia; tenemos el desafío de encontrar herramientas y estrategias que nos permitan sumar voluntades y jóvenes comprometidos con nuestra misión fundamental que es la de transformar la realidad, velando por la justicia social y la igualdad de oportunidades.
Desafíos hacia el interior del Partido
El partido se ha caracterizado por la falta de renovación de sus cuadros dirigenciales, y es evidente que la desidia en la formación de estos de nuevos militantes favorece que se mantengan en el plano de la toma de decisiones los mismos responsables de siempre.
Se vuelve imprescindible el desarrollo de internas abiertas, que garanticen procesos de transparencia y democracia hacia el interior de nuestro partido. No podemos posicionarnos como un partido que busca la igualdad y la consolidación de la democracia para nuestra Nación sino somos capaces de instaurar dichas prácticas en nuestra propia vida interna.
La historia y los errores del pasado, sobre todo en los últimos veinticinco años nos demuestran que lejos de embanderar los grandes principios del partido desde la convicción; las ambiciones personales reiteradas hasta el cansancio, de siempre los mismos actores, que pese a una participación mediocre que sumergió al partido en las actuales circunstancias, siguen siendo los que determinan los rumbos a seguir y representan al radicalismo en los distintos estamentos del gobierno con una capacidad que ya conocemos como insuficiente y que nos trajo hasta este punto; casi al borde de la disolución partidaria. Estos actores que permanecen desde 1983 recorriendo cargos y funciones sin importar cual sea o les toque, en tanto les permita un ingreso mensual y alguna cuota de poder, son sin duda los verdaderos responsables de los fracasos que la sociedad endilga a la UCR.
Toda esta situación de crisis, que debe ser correctamente interpretada, requiere de un proyecto para salir de la misma y lograr, primero el fortalecimiento institucional de nuestro centenario partido y luego ser la opción de gobierno que nuestro país requiere.
Estimamos que la UCR no ha podido cumplir adecuadamente sus funciones, que en lo fundamental consisten en seleccionar sus candidatos, discutir políticas, formular planes alternativos, formar equipos de gobierno, ejercer docencia cívica y capacitar a sus militantes y dirigentes.
En tal sentido, advertimos que falta: a) una efectiva democracia interna, b) mejorar la selección de candidatos, c) superar las prácticas clientelistas y prebendarias, d) desterrar los problemas de corrupción en el financiamiento de las campañas, e) Creación de entidades partidarias dedicadas a la formación política de los militantes y fortalecimiento de las ya existentes, ya que sin lugar a dudas esto tiende a mejorar la calidad de la dirigencia política.
Se hace imprescindible la modernización partidaria. No se puede pensar en un partido del siglo XI con criterios y accionar obsoletos. La UCR del siglo XXI requiere de una nueva impronta, debe entender los desafíos del hoy, no puede estar pensando en el pasado. En este sentido pensamos que es imprescindible que además de discutir los temas mas urgentes para nuestra sociedad como la indigencia, la pobreza, el incesante aumento del costo de vida, la redistribución de la riqueza, solo por nombrar algunos, también seria interesante que si nos asumimos como un partido socialdemócrata, pongamos sobre la mesa de debates temas tales como: La despenalización del Aborto, La legalización de la tenencia de estupefacientes, La plena equiparación de derechos civiles a las minorías sexuales, y así una gran cantidad de cuestiones que hoy están ausentes en la agenda de debate partidario, algo que no se condice demasiado con nuestra vocación de ser una fuerza progresista, ya que siempre pretendemos mirarnos en el espejo del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), pero no imitamos sus posicionamientos respecto de estos temas, que sin dudas hacen a la mejor calidad de vida de millones de personas, y hoy son parte de los debates de los partidos que van a la vanguardia de la socialdemocracia. Quizás como una organización del campo del progresismo, la Franja Morada, debería sin dudas instalar estas cuestiones para su discusión en el seno partidario.
Pero debemos ir un poco mas allá de la actualización ideológica, ya que el accionar político requiere también de praxis, y esta debe adaptarse a los tiempos que vivimos, solo así podremos lograr la construcción de un partido que sepa cómo llegar a la sociedad, utilizando las herramientas de comunicación que el presente nos depara. En la era de las comunicaciones, debemos formarnos para desistir de ciertas prácticas que sólo generan añoranzas de otro tiempo, pero que significan desgaste innecesario de material humano, dinero y tiempo. El uso estratégico de herramientas de marketing, de comunicación social, de Internet, son sólo algunas de las formas en que el partido puede llegar no sólo a la masificación, sino también a sectores que hace rato han dejado de confiar en el partido.
Sabemos que no agotamos la discusión pero sí que no le huimos a la misma. Creemos que la fortaleza de un proyecto partidario consensuado, implica nutrir adecuadamente a la situación política de nuestros días, de cara a un horizonte político, que ponga manos a la obra, más que en el cortoplacismo, en estrategias serias de largo plazo, que nos permitirán la capacidad, el aliento y la perspectiva necesaria, para ser una opción política válida, estable y renovadora en el tiempo. Es imprescindible la comunión de todos los sectores, la opinión sensata y desprovista de intereses sectoriales, el compromiso militante y la fuerza de trabajo.
La Franja Morada debe asumir un rol protagónico dando las discusiones hacia adentro del partido, que permitan consolidar una lógica y una praxis política, acorde a los principios que nos dieron origen y que todavía siguen constituyendo ese núcleo de ideas que nos hacen sentir parte de este centenario partido. Con la responsabilidad de fortalecer los lazos con los sectores más progresistas de las distintas fuerzas de la oposición, conduciendo este proceso, con una fuerte participación de la juventud.
Vamos a renovar el partido con la participación fundamental e insustituible de la juventud radical. Porque somos los jóvenes radicales la única garantía de una real y efectiva renovación partidaria.
Más allá de eso, nuestro primer desafío tiene que ver con recuperar el partido de las manos de aquellos que lo utilizan hoy solo como un mecanismo de presión. No solo debemos recuperarlo sino que debemos además dotarlo de vida y de discusión política, ponerlo en el centro de la escena y mostrar un nuevo partido preocupado por los problemas que aquejan a los más débiles, un partido con ambición de poder para transformar la realidad y conducir a la sociedad hacia mejores niveles de democracia, libertad e igualdad.
Mesa Nacional de Franja Morada – La Plata, Marzo de 2009